25 marzo, 2018

La Parroquia

En nuestro barrio, a no ser que se hayan instalado hace poco tiempo, todos los vecinos conocen la parroquia de los sacramentinos, saben dónde está ubicada y su forma arquitectónica.
Lo que a veces no está tan claro es un conocimiento más profundo de ella, su finalidad, sus objetivos, a qué responde, el porqué de su existencia, etc. Todo dependerá, evidentemente, del grado de vinculación y relación con ella, así como del pensamiento y situación vital en la que la persona se encuentre. Motivo por el que en esta página web, sin grandes pretensiones y sin querer ser exhaustivos, se pretenda facilitar esta información.

La parroquia es una realidad histórica y social que trata y ha tratado, desde sus orígenes (1966), de dar respuesta a las necesidades espirituales y materiales de los hombres y mujeres del entorno y fuera de él en cada momento.
La parroquia es la expresión más visible e inmediata de la Iglesia universal. El magisterio, en el Código de Derecho Canónico la define como: “una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular […]” CDC 515. Que representa, por tanto en un lugar concreto, como parte de una diócesis a la Iglesia toda.

Toda parroquia se caracteriza, principalmente, por tres dimensiones que ha de llevar a cabo: litúrgica, anunciadora y caritativa.
Estas tres dimensiones tienen, naturalmente, un profundo desarrollo que se concreta en infinidad de acciones.

La litúrgica, tiene que ver con las celebraciones de los sacramentos, la oración. En el fondo es “celebrar”, dar gracias, reconciliarse, crear las condiciones de posibilidad para que los hombres y mujeres que frecuentan nuestra parroquia, puedan encontrarse con Dios.
La siguiente dimensión es la del anuncio de nuestra fé, el Kérigma, el Dios de Jesucristo, tal y como nos lo anuncia la Iglesia misma. En la parroquia lo hacemos por medio de las catequesis de infancia, juventud y adultos. Tratamos, según nuestras posibilidades, de preparar a los niños para recibir a Jesús eucaristía por primera vez, así como a los jóvenes para recibir el sacramento de la Confirmación y los mayores para seguir profundizando en los contenidos de la fe, la lectura de los evangelios, etc.
Por último, y no menos importante, consecuencia de la vivencia de la fe es su expresión en la caridad, no sé puede decir amo a Dios, pero no siento preocupación por el hermano con dificultades de otro tipo. De ahí que la labor que Cáritas desarrolla en nuestra parroquia tenga especial relieve, con la distribución de alimentos, bolsa de empleo y demás.

Esto de manera muy resumida son las características propias de toda parroquia, pero si en algo debiera caracterizarse la nuestra, es por su peculiaridad, es una parroquia sacramentina. Lo que significa que ha de caracterizarse, como dice la Regla de Vida de los padres Sacramentinos, en el número 34. “tratar de comprender toda la realidad humana a la luz de la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida de la Iglesia. Percibiendo en este sacramento una llamada a compartir la vida y la misión del Señor, y damos prioridad a las actividades que manifiestan las riquezas y las experiencias del misterio eucarístico en todas sus dimensiones” y en el número 41, en relación a las parroquias refiere lo siguiente: “Serán: lugares de anuncio y de vida evangélica, lugares de oración, de adoración eucarística y fiesta, lugares de compartir y de comunión, lugares de libertad y de promoción del hombre”.

Evidentemente este es el ideal al que tendemos, y para alcanzarlo resulta imprescindible, la colaboración de todos los que forman la comunidad parroquial, “unidos entre sí, los religiosos insertos en la pastoral parroquial colaborarán de forma especial con los laicos comprometidos”.