21 enero, 2018

El templo

Historia

El Rvdo. Padre Martín Oyarbide, Superior de los Religiosos Sacramenteninos de Tolosa, escribió el 29 de junio de 1939 al Excmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá, exponiéndole el deseo de una fundación en Madrid.

El artífice fue el arquitecto toledano José María de la Vega Samper (1900-1980), autor de numerosos edificios singulares tanto en España como en el extranjero.
La iglesia de los Sacramentinos es una de las más representativas de su autor en Madrid, construida con el atrevimiento característico de los creativos años 60 del siglo XX.

El 19 de marzo de 1948, fiesta de San José, tuvo lugar la bendición de la primera piedra de la construcción del Templo de los Religiosos Sacramentinos y de la Residencia, en la calle Alcalde Sáinz de Baranda, 3.

El 19 de marzo de 1970 tuvo lugar la bendición de la nueva y definitiva Iglesia por el Excmo. Sr. Arzobispo de Madrid-Alcalá.

El 19 de marzo de 1973 se instaló solemnemente y fue bendecida la imagen de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en la fracción del Pan. En esta fecha señalada se cumplieron los 50 años sacerdotales del Padre Martín Oyarbide, que había sido director de las obras durante tres décadas, y que hizo entrega del Templo ya concluido.


El 20 de junio de 1974, festividad del Corpus Christi, la comunidad sacramentina de Alcalde Sáinz de Baranda celebró junto a su comunidad cristiana sus 25 años de vida pastoral.

¡Gloria a Dios!

50 años

Con motivo del 50 aniversario de la inauguración, TVE 2 retransmitió el 7 de junio del 2015 a las 10,30 horas la misa del domingo
http://www.rtve.es/alacarta/videos/dia-del-senor/dia-del-senor-iglesia-del-santisimo-sacramento/3158828/

 

Arte y simbolismo

El templo fue edificado sobre la base de formas triangulares, como símbolo de la Santísima Trinidad. Las dos torres en forma de cono, de 42 metros de alto, hacen juego con el conjunto trinitario del edificio.

En la fachada principal el friso desarrolla el tema de Cristo con los brazos extendidos que brinda su pecho acogedor, con cuatro figuras a la derecha y cinco a la izquierda que imploran su ayuda y protección con ademán confiado y de fe viva. Debajo se presenta el texto: “VENID A MI TODOS LOS QUE ESTÁIS FATIGADOS Y AGOBIADOS Y YO OS ALIVIARÉ”

 

 

 

El momento solemne de partir el pan quedó grabado en la mente de los Apóstoles y discípulos de Jesús de forma impresionante e indeleble.

Toda esta carga de amor y de misterio divinos, fue impresa por el gran escultor y artista D. José Luis Vicent, en la imagen colosal de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, en la actitud tremendamente generosa de la fracción del Pan y que se venera en la Iglesia de los Religiosos Sacramentinos.

La escultura tiene 7 metros, y la corona-aureola 45 cms. En total una altura de 7,45 metros. La parte más noble de la talla, la cabeza, fue objeto de particular estudio. Los ojos quedarían con los huecos vistos, con el fin de producir una fuerte sombra por debajo de los párpados, obteniéndose un más profundo misterio en la mirada, dando así a cada observador la opción de interpretar la mirada a la medida de su captación. Concluída la imagen, se emplearon cuatro largos días en armar aquel tremendo rompecabezas. Se utilizaron soportes de pletina a fin de colocar un peso de tonelada y media, prácticamente en el aire.

Resulta agradable el contemplar la imagen de Jesús-Sacerdote en el centro del retablo con la expresión más genuína de su amor a los hombres: la fracción del Pan, como el que siempre supo compartir.

Caminando por el pasillo central, alzamos la mirada y una paloma surge del artesonado para recordarnos al Espíritu Santo que actúa, con su presencia en la Iglesia, iluminando con su plenitud de gracia y sabiduría al pueblo de Dios.

 

 

 

 

 

 

Las vidrieras se centran en el Sacramento de la Eucaristía. En el lateral izquierdo, el tema es “Eucaristía: Sacramento de Nutrición”. En el lateral derecho, “Eucaristía: Sacramento Sacrificial”. El tema de la vidriera central es “Eucaristía: Sacramento Escatológico”. Desde el altar y cada vez, hacemos presente a Cristo muerto y resucitado, que está sentado a la diestra del Padre para interceder por nosotros.

Descripción de la vidriera central

Dios Eterno Padre, en la parte superior del triángulo representado por la mano creadora y providente que recibe la única ofrenda de alabanza del universo entero: Cristo Jesús.

Dios Hijo Unigénito, en el centro de la composición y a la derecha del Padre, en calidad de Sumo Sacerdote con las llagas de la Pasión, pero siempre vivo, para interceder por todos los hombres, haciéndonos pasar con Él de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad y a la unidad. (Col. 3, 9-12).

La figura de Cristo está encerrada en un círculo, símbolo del Pan que se ofrece y del Pan con el que se alimenta al hombre de la nueva era (Sal. 78,23-25).

Dios Espíritu Santo, enviado por el Padre para infundir Su gracia sobre el Pueblo de Dios reunido para ofrecer al Padre el Sacrificio de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad (Hch. 3, 3 y 4).

El Apóstol de la Eucaristía, San Pedro Julián Eymard, rodeado de gentes que le siguen de toda la tierra, celebran jubilosos la Nueva Ofrenda con su cántico de alabanza y rodean la Mesa del Sacrificio.

La Paz, que el mundo no puede dar, está simbolizada por el Arco Iris, que con toda su belleza y colorido a los pies del Hijo, es fruto de recapitulación de todas las cosas en Cristo (Ef. 1, 9-11).

En el lado izquierdo de la vidriera podemos distinguir los frutos de la tierra y de nuestro trabajo, las uvas y el trigo (pan y vino), elementos necesarios para el Sacrificio Eucarístico (Jn. 15, 1-4).
Los ángeles, el cielo y la tierra se alegran, y nosotros cantamos necesariamente: VEN SEÑOR JESÚS!

El epígrafe «Arte y simbolismo» ha sido extraído del libro de José María Embid Gómez.

Diego Salvador Conejo en la página: https://www.rutasconhistoria.es/loc/iglesia-del-santisimo-sacramento, nos ilustra sobre quien fue el arquitecto.